libro 1- capítulo 3
Esa misma tarde Fig volvió y comió con su madre , luego subio a su cuarto entrancó la puesrta y volvió a observar la piedra que había encontrado esa mañana la limpio con un trozo de tela, quitandole los residuos de tierra y vio que tenía un brillo especial, estaba fascinado con su nuevo descubrimiento, tomo un barrote afilado que salia de la cabecera de su cama y comenzó a tallarla para darle forma, quito el contorno y quedo ovalada del tamaño de un hueso de durazno, fig quedo complacido y luego le hizo un agujero para incertar un listón rojo y colgarsela en el cuello, las horas de la tarde pasaban volando como si fueran minutos y él estaba pensativo viendo el techo de su cuarto y pensando en su madreque era una mujer muy fuerte pero ya estaba grande y aún no superaba la muerte de su padre ni la partida de su hermano Jefrey, el mayor, quien se había ido de casa en busca de fortuna y gloria, de una mejor vida fuera de Manute, ya haía estado 6 meses fuera de casa y no había mandado ni una carta ni una señal que pudiera tranquilizar a su madre, quien aún guardaba la esperanza de que su hijo hubiera cruzado el bosque y estuviera con vida, Fig muchas veces había pensado en seguir los pasos de Jefrey pero no podía dejar sola a su madre, él sabia que ella no podría soportar un disgusto más, ya que estaba delicada del corazón, además que podría hacer un muchacho de 15 años como él, solo, aventurandose en el bosue por dias, meses y tal ves años, tratando de subsistir, no, su vida era mucho mas cómoda si se quedaba, además en Manuté no habían muchos muchachos jovenes y fuertes como él y se requería mucha ayuda para construir las subyacentes, que eran una especie de cuevas subteraneas que utilizaban como refugio de los depredadores y de las tribus que venían a atacarlos frecuentemente, era un trabajo pesado, cargaban muchas rocas pesadas, movian largos postes de madera, cavaban la tierra con palas rudimentaria que muchas veces se rompían, trabajaban en las subyacentes 4 dias por semana y la última ves que estubo abajo se lastimó el hombro cuando una roca le cayó encima, pero solo los muchachos podían entrar en tan angostas cavernas, era algo a lo que tenía que acostumbrarse a pesar de su miedo a la oscuridad, el simple hehco de estar ahi abajo le causaba náuseas y solo estaba iluminado por algunas lámparas de velas que mostraban el camino recorrido parcialmente, mientras el pensaba alguien tocó a su puerta e interrumpió sus pensamientos
-¿quién es?-
Nadie contestó, peor volvieron a tocar esta ves muy fuerte, se acerco a la puerta, la destrancó y cuando abrió no había nadie alli, todo estaba apagado, asi que salió para prender la luz, cuando de pronto, alguien la encendió y se escuchó el grito de -"Feliz cumpleaños"- de todos sus amigos y conocidos que estaban en la casa, ja su cumpleaños era una fiesta que pasaba tan inadvertida que hasta el mismo lo había olvidado, vió a su madre entrar con una tarta de moras enorme, volteó ala sala y vió a Ivan sentado en el sillón con una caja de madera con un moño, junto a él estaba su padre, que había traído un cordero gigante para cenar, había mucha gente que entraba y salía de la sala, de pronto vió que en las escaleras estaban Conan y Ken, dos chicos locos que estaban tocando la flautilla y el bongó animando la fiesta, Fig bajó saludo a sus amigos y entre la multitud alcanzo a ver una sileta que se le hacía familiar, esas trenzas... si era ella, era Darla, venía con un vestido rojo con un gran moño en la parte de adelante, se veía feliz, enseñaba los hoyos de sus mejillas mientras bromeaba con otras dos niñas, él no dudo en acercarse peor cuando iba a saludarla, su madre le dijo
-hijo, en tu cunpleaños numero 16 es momento de que te inices en la sociedad como un hombre-
Fig no sabía si sonreír y sentirse honrado o salir corriendo para ocultar la expresion de miedo y horror que estaba apunto de surgir de su cara, porque sabía lo que eso significaba, iba a ser el momento de su Huyol, un rito de iniciación para los hombres donde tenían que sacrificar algo que le gustara mucho, ante alguno de los idolos protectores de los manudas, debería quemar ese objeto y depsués todas las doncellas del pueblo bailarian alrededor de la fogata, el tendría que elegir a una de ellas que sería su acompañante durante los siguientes 7 días, tendrian que estar todo el tiempo juntos, a la hora de la comida, del baño y peor aún de dormir, era algo que realmente lo aterraba él no era bueno hablando con las mujeres, prefería jugar con sus amigos o molestar a Ivan pero nunca había charlado mas de 2 minutos con una niña, su madre lo tomo dle brazo y lo sacó de la casa, donde estaba la fogata y tres grandes ídolos de piedra, uno de esos era el dios del sol, que proveía las cosechas y daba el trabajo al hombre, el segundo era el de la noche, era le dios guerrero que enseñaba al hombre a pelear y a defenderse de los peligros dle bosque, el tercero era el dios de la tierra, el dios de la hierbas para curar las heridas de los hombres, ayudaba a sanar a los enfermos, el debía tomar una desición y rápido, la gente lo estaba observando y él cada ves se ponía más nervioso.
-¿quién es?-
Nadie contestó, peor volvieron a tocar esta ves muy fuerte, se acerco a la puerta, la destrancó y cuando abrió no había nadie alli, todo estaba apagado, asi que salió para prender la luz, cuando de pronto, alguien la encendió y se escuchó el grito de -"Feliz cumpleaños"- de todos sus amigos y conocidos que estaban en la casa, ja su cumpleaños era una fiesta que pasaba tan inadvertida que hasta el mismo lo había olvidado, vió a su madre entrar con una tarta de moras enorme, volteó ala sala y vió a Ivan sentado en el sillón con una caja de madera con un moño, junto a él estaba su padre, que había traído un cordero gigante para cenar, había mucha gente que entraba y salía de la sala, de pronto vió que en las escaleras estaban Conan y Ken, dos chicos locos que estaban tocando la flautilla y el bongó animando la fiesta, Fig bajó saludo a sus amigos y entre la multitud alcanzo a ver una sileta que se le hacía familiar, esas trenzas... si era ella, era Darla, venía con un vestido rojo con un gran moño en la parte de adelante, se veía feliz, enseñaba los hoyos de sus mejillas mientras bromeaba con otras dos niñas, él no dudo en acercarse peor cuando iba a saludarla, su madre le dijo
-hijo, en tu cunpleaños numero 16 es momento de que te inices en la sociedad como un hombre-
Fig no sabía si sonreír y sentirse honrado o salir corriendo para ocultar la expresion de miedo y horror que estaba apunto de surgir de su cara, porque sabía lo que eso significaba, iba a ser el momento de su Huyol, un rito de iniciación para los hombres donde tenían que sacrificar algo que le gustara mucho, ante alguno de los idolos protectores de los manudas, debería quemar ese objeto y depsués todas las doncellas del pueblo bailarian alrededor de la fogata, el tendría que elegir a una de ellas que sería su acompañante durante los siguientes 7 días, tendrian que estar todo el tiempo juntos, a la hora de la comida, del baño y peor aún de dormir, era algo que realmente lo aterraba él no era bueno hablando con las mujeres, prefería jugar con sus amigos o molestar a Ivan pero nunca había charlado mas de 2 minutos con una niña, su madre lo tomo dle brazo y lo sacó de la casa, donde estaba la fogata y tres grandes ídolos de piedra, uno de esos era el dios del sol, que proveía las cosechas y daba el trabajo al hombre, el segundo era el de la noche, era le dios guerrero que enseñaba al hombre a pelear y a defenderse de los peligros dle bosque, el tercero era el dios de la tierra, el dios de la hierbas para curar las heridas de los hombres, ayudaba a sanar a los enfermos, el debía tomar una desición y rápido, la gente lo estaba observando y él cada ves se ponía más nervioso.

